Por ese eterno deseo insatisfecho

Percibimos la realidad, la interpretamos; despues la criticamos y la analizamos, luego proponemos y la transformamos.

sábado, 17 de marzo de 2018

Entre nosotros comienzan las batallas


En el camión urbano existe la mayor diversidad de personas. En este que voy a bordo, hay estudiantes, algunos obreros, seguramente algunos alcohólicos, padres de familia, un par de monjas, señoras cotorras, tías, enfermos y demás uniformados. Aún faltaba más de la mitad de la ruta por recorrer. Faltaba por ejemplo, el mercado, donde varias señoras abordaban con sus hijos y bolsas de camiseta.

 
La ciudad estaba sobre una plancha caliente y en el camión se sumaba el calor humano. Este puerto puede ser maravilloso pero también puede ser el infierno. Dentro del perímetro de siete kilómetros alrededor del mar era un clima caluroso pero agradable, con viento y brisa; en cambio, siete kilómetros después del mar, el clima era sofocado y el poco aire que corría, corría caliente. En muchos barrios una calle dividía ese ecuador climatológico. En el camión la gran mayoría llevaba una toalla de mano para secarse el sudor. Los más incómodos eran aquellos que les sudaba la panza, se levantaban la camisa con discreción y pasaban la toalla por las pellas.
La ruta era Jabalíes. Se llenó en el mercado. El conductor estaba a punto de arrancar cuando alcanzó a subir un joven que portaba en la hebilla del cinto una efigie del símbolo comunista, hoz y martillo. Llevaba también unos panfletos que hablaban de la reforma laboral y de cómo nos chingaba como asalariados. Intentó dar su discurso:

—Buenas tardes jóvenes pasajeros, señoras, niños, adultos. No vengo a pedirles dinero. Vengo a informarles que ustedes…

En eso una señora que llevaba un perro chihuahua en la bolsa, desde su asiento, lo interrumpe con una verborrea injuriosa con destino al chofer:

—Oiga, ¿cuánto es que cobran el pasaje? –dijo furibunda, contando en la palma de su mano las monedas que el conductor le regresó.

El chofer fingió no escucharla. Mientras tanto, el morro revolucionario aprovechaba para repartir sus panfletos y decir que la lucha de clases es el motor de la historia de la humanidad y que en la sociedad de clases las revoluciones son inevitables.

—Oiga, ¿que no me escucha? Le pregunté cuánto cobra el pasaje. El pasaje cuesta seis cincuenta, yo le pagué con una moneda de diez. Me devolvió tres pesos, mire –y le enseñó su mano extendida– me faltan cincuenta centavos.
Una anciana que iba sentada delante de la señora y el perrito, quiso echar más fuego al azadón:

—A mí siempre me devuelven el cambio mal. Cuando no faltan diez centavos, faltan veinte o cincuenta, hasta un peso se han agarrado de mi cambio.

El muchacho terminó de repartir sus hojas volantes y primero habló del movimiento generado por Peña Nieto y Televisa, y dijo que “el movimiento #yosoy132 es una vergüenza para la clase obrera, pues nunca es escuchada, pero surge una protesta de la clase burguesa, rápido la cachan los medios, puras fotos, puros vídeos, ningún cambio inmediato ni lejano, ni bases ni ideas, en la banalidad del movimiento yace la productividad de sus manifestaciones fresas”. Después habló  del capitalismo básico: libre empresa, compro barato y vendo caro, acumulo capital, pero nadie le puso atención.

El camión se detuvo para subir más gente. El calor aumentaba. ¡Échamelos al pescuezo, chingada madre! –alguien gritó desde atrás mientras sentía las miradas rancias de sus compañeros pasajeros, quienes admirando la valentía del que gritó, se quedaron pasmados esperando que el camión arrancara no importándoles si el conductor subía a medio Mazatlán, total, iban acomodados en una ventana distraídos con un celular móvil. El chofer siguió fingiendo demencia y cobraba boletos de pasaje sin considerar el cupo limitado del camión. El muchacho revolucionario descendió de él al notar que se congestionaba y el clima caliente era como para africanos acostumbrados al desierto. Justo cuando el operador abrió la puerta trasera para que los nuevos tripulantes abordaran por atrás, pues por delante estaba completamente lleno, la señora dejó al perrito en el asiento y se dirigió directamente a él:

—Oiga, oiga, deme el cambio como debe de ser, por favor, o voy ahorita mismo a reportarlo y le quito mi dinero

—Por favor déjeme hacer mi trabajo –dijo el chofer malhumorado.

—Me faltan cincuenta centavos. Y seguramente a muchos pasajeros les hace falta dinero. Usted –dijo, y señaló a la anciana-, ¿cuánto le sobró?

—Sí me dio el cambio bien, mijita, no te preocupes. Cincuenta centavos no sirven de nada.
Las monjas empezaron a rezar en la mente, deseando que no pase a mayores un conflicto tan banal. Ya casi abordaban todos. El camión iba atiborrado, pero aún faltaba un estudiante. Este sacó de su billetera una credencial que le avalaba el cincuenta por ciento de descuento en el boleto. Se la extendió y el chofer la revisó como quien examina una fruta exótica. Le agarró al estudiante su moneda de cinco pesos y le devolvió dos pesos. La mujer, quien estaba hablando con otra señora que le daba la razón y acariciando al chihuahueño, se dio cuenta que al estudiante le debía sobrar 2.75 pesos, y el chofer le devolvió dos.

—Ya ven, se dan cuenta cómo los camioneros agandallan nuestro dinero y poco a poco sacan para sus drogas, a costa de nosotros. Hasta políticos parecen. No sólo nos cogen desde arriba, sino también desde abajo.

—¡No sea grillera, hombre! –gritaron desde atrás.

—Soy justiciera.

Todos en el camión se distrajeron poco tiempo del calor para escuchar el discurso de la señora, un discurso proletario que tuvo más éxito que el del joven comunista. El chofer sacó el cambio como debería ser. Le dio el resto al estudiante y los cincuenta centavos más a la señora, quien no volvió abrir la boca. Y todos viajaron el resto del camino con calma, esperando llegar a sus casas, ansiosos de prender el televisor.

lunes, 29 de enero de 2018

¿POR QUÉ LES RESULTA DIFÍCIL TIRAR LA BASURA EN LA PEDA DE OLAS ALTAS?

Reconozcamos las dificultades naturales de los seres humanos: es difícil pararse de manos. Es difícil lamerse el codo. Ok. Es difícil también poder llegar hasta arriba, como dice Alex Lora en su canción Difícil, al final de esta nota la pondré para que la oigas. ¿Pero realmente es difícil tirar la basura en la peda? Aquí está la foto subida por una de mis contactas de mi Facebook:

Esta foto fue tomada este lunes tempranito, ayer estaba lleno en Olas Altas, qué bueno por la economía y el convivio ( y por los pichones carroñeros)
Es justo aquí donde vomito la pregunta que me ha estado rebotando en el cráneo durante todo este domingo tras ver en la mañana un video y una foto donde aparecen múltiples vasos de corcho y demás basura en en malecón de Olas Altas, producto de un sábado de borrachos y convivio tradicional:

¿POR QUÉ LES RESULTA DIFÍCIL TIRAR LA BASURA EN LA PEDA DE OLAS ALTAS?
 

Primero vamos hacer un poco de contexto: basura según diosito gogle es el: "Conjunto de desperdicios, barreduras, materiales etc., que se desechan, como residuos de comida, papeles y trapos viejos, trozos de cosas rotas y otros desperdicios que se producen en las casas diariamente".

Y para la hegemónica y dueña de las palabras, RAE:
Vale, dejémonos de información superflua y vamos a los datos funestos que nos llevarán a la extinción. Por eso coincido con Frank T: "La revolución llegará sola, cuando el mundo arda como una gran bola".

Según con la super fuente confiable de el rincón del vago puntocom, en México consumimos alrededor de 200 mil botellas de plástico cada hora. ¿Será porque nos gusta mucho la coca?

Ok, vale, pero por qué no podemos reciclar, ¿qué tan difícil es hacerlo? Difícil es saltar por la ventana y dar 5 vueltas en el aire y después volver para ver Televisa (ni de broma), ¡Eso es difícil!, pero milenials, jóvenes, chavorucos, morritas guapas en shorsito que van por un 'salseado' del belmar, sólo deben arrojarlo a un bote de basura cuando terminen de beber su agüíta amarilla. Sólo eso. Tan sólo eso. Eso.  Haz click aquí, plis.

Vámonos a otra cifra despreciable, tan despreciable como esos que dejaron su cagadero en Olas Altas:

De acuerdo con el Censo de Población y Vivienda 2010 (estamos en el 2018, actualízate gogle) el año pasado fueron registradas en México 112 millones 322 mil 757 toneladas de residuos. Es decir, cada mexicano generó poco menos de un kilogramo de residuos al día.


Y no sólo eso he, el estudio es tan cabron que se sabe cuánta basura tiró cada sexo, o cada género (ahorita no nos meteremos en ese dilema) (ni en el de los popotes) (bueno, el de los popotes más abajito): Los hombres producieron 57 millones 464 mil 459 y Las mujeres 54 millones 858 mil 298. Seguro es por la masturbación masculina.

En fin, como yo suelo ser baladí y no quiero que termine aquí este asunto, le pregunté a un experto en temas sociales y no hablo de pepillo Origen ni en el señor de la mayonesa, sino me refiero a mi amigo Faith (lo conocemos como 'Fei' -con i latina porque sino sería como la cantante), sociólogo y bohemio, digo, ser sociólogo y no ser bohemio es una contradicción académica.
Este morro, egresado de la UNAM con honores, aceptado en CIESAS (centro de investigaciones y estudios superiores en antropologia social), o sea, una de las instituciones que más se discute en las investigaciones de ciencias sociales, y además estudiante de maestría en la Universidad más chingona de Sinaloa y en la facultad más politizada de la UAS, Faciso, DICE QUE: La gente tira basura para sentirse bien, según él, su "es una impresion, prejuicio mio 😜".

Pues bueno, no sé si él esté de acuerdo en que lo mencione pero dice lo siguiente: "tirar la basura en su lugar como la cumbre de la superacion personal y social"
Yo no le entiendo pero le creo porque soy bien borrego, por eso le pregunté a qué se refería y me dijo que tirar basura, para las personas puede ser "El mayor logro moral", y le volví a preguntar cómo era posible eso, como el alumno idiota, y me dijo que "pues dejar la basura en su lugar convierte en superciudadano (...) o sea sí esta de la verga no tirar la basura en los botes o en otro lado, pero despierta mucho el superciudadano narcisita".

Entonces, esa podría ser una respuesta que llega al fondo de las razones para que la gente deje su basura en este lugar público. Pero también puede ser que no les importe ni un carajo y estén tan ocupados con sus vidas, sus egos, sus personalidades, que la basura resulta poco importante, por lo que simplemente se olvidan de ella y la dejan donde "caiga".

Porque: muchos dicursos imbéciles:
"le estoy dando trabajo al barrendero"
"para eso le pagan al barrendero", dicen esos diretes descerebrados. 
 En fin, el único mensaje que queda aquí es que NO TIREN BASURA! Carajo. Esperemos que con lo viral que se han hecho las imágenes, el gobierno busque solición a este problema público (y personal a la vez) y tapice el malecón de letreros con cerdos (eso nos gusta) y además coloque muchos más botes de basura, más grandes y chingones para que quepa toda la raza que tira la basura.

Lo preocupante, como dijo Faith, es que esa basura llegue al mar por acción del viento, aunque hay que decirlo: también hay gente que tira orgullosamente la basura hacia la playa, como si esto fuera un logro moral, ah cabrón, creo que ahora entiendo a Faith. Bueno, ya duramos mucho con esto, dejen sus comentarios al respecto no sean ogts.

Ah, aquí está la rolita prometida, como olvidé cómo embeber en blogspot, hagan click aquí. Y no se awiten. Recuerda, pide tu bebida sin POPOTE! :)  

martes, 14 de abril de 2015

RADAMES

Radames le hizo una pregunta en secreto a Douglas. Al volver, comenzó a grabar con su celular. Le hizo una seña al Miami para que pusiera la luz frente a Arredondo, y luego preguntó su nombre completo. José María Arredondo García. ¿Por qué estás aquí? Mi jefe me obligó. ¿Quién es tu jefe? El subcomandante Díaz. ¿Qué te obligó a hacer? Ayudarlo a capturar al Miami y matar al Comandante. ¿Cuánto te iba pagar? cincuenta mil pesos. ¿Quién los contrató? Don Ernesto quería comprar a la policía. ¿Cuánto dinero le dieron a tu jefe? Cien mil pesos, sólo por el jale de barrer gente, la compra se la iban hacer al alcalde. ¿Ernesto habló con el alcalde? Que yo sepa no, pero también nos querían contratar para secuestrar a su hijo. ¿Para qué? Para calentar la plaza. ¿Con cuales políticos hablaron? Yo con ninguno.
Radames cedió la cámara al Miami para que grabara lo que iba hacer. Tronó sus dedos y con la mano izquierda sujetó la cabeza de Arredondo, supo que no la soltaría hasta que estuviera sin cuerpo. Una cabeza sin cuerpo son dos enemigos caídos, dijo. De algún lugar de su pantalón sacó un cuchillo medianamente largo y delgado, con el que comenzó a cortarle el cuello. El cuerpo serpenteó como pescado. Apretó los cabellos sujetando la cabeza más fuerte. La ansiedad de las manos atadas mataba lentamente a Arredondo, al darse cuenta que lo estaban degollando como cuando degollaba gallinas en la sierra. Para que no te vayas al otro mundo sin saberlo, le dijo Radames, a tu jefe Díaz no le iban a pagar cien mil pesos, le pagaron un millón. Un rio espeso bajó por el cuello hasta mojar su camisa. Comenzaron los balbuceos, aunque no duraron mucho. Tania gritó sin control. La sangre comenzó a bajar por el cuerpo de Arredondo, que después de unos instantes, azotó frente a todos. El Panchillo cerró los ojos y se desvaneció. El subcomandante Díaz observó sin miedo aparente. Esto les va pasar a los que quieran tumbarnos, le dijo Radames a la cámara, luego miró a Díaz, alzando la cabeza de Arredondo, goteando sangre. Tenía la lengua de fuera y los ojos virolos. La soltó y sonó como una pelota con poco aire. Rió con un sentido del humor rarísimo, negro y acedo. ¿Puedo cogerme a tu morra? Preguntó al Miami, señalando a Tania. Sin emitir sonido, él se lo permitió. Le apretó los brazos y la puso de pie. Tania quiso zangolotearse pero Radames le endilgó un par de cachetadas. Luego se la llevó al fondo de la habitación, donde la oscuridad se apoderaba de los gritos. Alzó su vestido y bajó sus calzones de un solo zarpazo. Primero acarició el clítoris seco, luego saboreó las caderas y sus piernas, manchando su cuerpo con la sangre de Arredondo que tenía en la mano derecha. Cada vez que se movía demasiado le pintaba una mancha roja en la espalda. Fueron unas cuatro manchas dolorosas que la obligaron a arrodillarse. Le continuó frotando la entrepierna hasta que dejó de moverse. Volvió a hacer círculos sobre su sexo lubricándola con la sangre de Arredondo. Desabrochó su bragueta con cierta cautela y la violó sin compasión, agarrándose de su cadera y jalando sus cabellos.

jueves, 28 de julio de 2011

INDIGENISMO CITADINO

Llevaba alrededor de ocho estaciones recorridas en metro y ya estaba hasta la madre de escuchar a los vendedores: rastrillos, lupas, engrapadoras, libros, discos, etc. En todos los vagones habrá siempre un vendedor de fruslerías. Pero el siguiente no sería un vendedor ordinario, esta vez sería diferente, la recordaría como la insensibilidad. Entró una indígena, con armónica de su abuelo, tocándola con rapidez, inflando y desinflando sus cachetes pétreos como los pezones, provocando una armonía enajenadora. Sólo ofrecía dos tonos y muchos soplidos al azar. La anciana se acercaba con rapidez para su edad prosaica: sin mirar qué pisaba enfrente, pues era ciega. En una mano llevaba un bastón y con la otra el instrumento musical. De su brazo derecho traía colgando una cubetita en donde los pasajeros del metro debíamos depositarle nuestra lástima en forma de moneda. Yo no tenía planeado darle alguna moneda porque desde hacía tiempo regalaba de esa manera mi dinero hasta que, después de vivir famélicamente, reflexioné que “está cabrón darle dinero a cada jodido que veo en la calle”. Mi madre siempre me lo dijo: eres un blandengue. Ya había decidido solidificar pero esta indígena me traía recuerdos de mis raíces, como si mis antepasados me llamaran. Cada que se acercaba a mi lugar, en donde estaba sentado, me acongojaba más y más en cada paso pequeñito que ella daba; hasta me daban ganas de llorar, darle todo mi dinero y sentirme más cerca del cielo. Pero era lo contrario, sabía que mi dinero sólo la aliviaría momentáneamente pero jamás la iba a curar. Refunfuñaba cómo diantres era posible que una señora mayor, con canas y arrugas, ciega y frágil, pueda estar caminando entre los cuerpos inertes y desinteresados. “¿Hola, cómo estás Dios? ¿estás?”. Deliraba estupideces que podrían ser las respuestas: la necesidad, el gobierno, los astros, Dios, el sistema, el neoliberalismo, el narcotráfico, el fútbol.

Pero a la única certeza que llegué es que los indígenas deberían ser los pobladores más dignos de México.

Entonces pasó frente a mí, chocando su bastón en el piso. Su armónica era hermosa, color amarilla y ensalivada, vieja; por un momento pensé que el sonido había absorbido al tiempo, es decir, como si la armónica hubiera capturado a los segundos y en cada soplido que la anciana daba, pasaba un segundo frente a mis sentidos, con rapidez y armonía.

Le coloqué en la cubetita cuarenta y cuatro pesos, lo que me había sobrado del billete de cincuenta con el que pagué dos boletos del metro. Recordé a mi madre. Después a mi abuela, y al final a la bisabuela, que había muerto de ochenta y tantos años unos meses atrás. Morenas, trabajadoras, cocineras, ejemplares. Gachamente espirituales, bondadosas y hasta mitológicas.

La anciana terminó de recolectar dinero en el vagón donde iba y salió de él tan deprisa que pudo entrar a otro más en el mismo tren. Finalmente, a tumbos entró a otro vagón.

Pero... ¿Alguien más habrá sentido en ese otro vagón lo que yo sentí?

viernes, 8 de abril de 2011

Me fui de vacaciones



camara

jueves, 7 de abril de 2011

Los truenos de Dios

jajajajajjaa se que no soy imparcial con essa risotada pero es tan inevitable como la propia respiración ..



autor: Shoebox Blog

martes, 5 de abril de 2011

Lo archisabido, temático e indefenso

La republica mexicana ha tenido muchas trabas para poder llegar a ser un país estable en la superestructura de la sociedad: economía, política, arte, educación, salud, democracia; y un sinfín de etcéteras que apartan a México de la utopía. La idiosincrasia del Estado está invadida de intereses y artimañas que hacen del sistema una burla; la televisión es el somnífero popular, es más fácil encender el televisor que abrir un libro. La gente prefiere lo extranjero y mira con desdén a lo nacional, haciendo que EUA invierta mucho dinero en el consumo mexicano y éste a su vez, lo compre masivamente. En México hay mucha inversión extranjera, lo cual ocasiona que dependamos económicamente de los extranjeros, así que habiendo recesión en EUA, aquí en México también habría.

Los rasgos más característicos de México se establecieron y dictaminaron como producto de la revolución y la independencia, en este año (2010) se cumplen cien y doscientos años independientemente de ellas, si hipotéticamente México no hubiera tenido una revolución, todo seguiría igual: la prensa estaría vendida, habría masacres y paranoia, un país analfabeta, iletrado, de incultos, que con un estimulo banal de políticos y empresarios responden casi instantáneamente de manera positiva, como el conductismo: que estudia el comportamiento animal por medio de estímulos y respuestas.

El hombre ha conocido cinco tipo de sociedades: primitivo, esclavismo, feudalismo, capitalismo y socialismo. El primitivo consta de la unión de la fuerza humana para lograr los objetivos fundamentales como el vestido y el alimento. El capitalismo se basa en el libre comercio y por medio de él, su sociedad se alimenta y resuelve sus problemas. El socialismo consta
Televisa tiene gran influencia en el gobierno que, desde la década de los 60’s, el ejecutivo siempre está dispuesto a escuchar sus “opiniones, peticiones o quejas”.
Televisa controla lo que se hace saber en México: maquilla las cifras de muertos, se abstiene a publicar críticas al sistema, pinta un mundo de colores y un buen gobierno; a pesar que todo eso no fuera cierto, Televisa lo hace verídico.

Televisa es la dueña del tiempo libre de los mexicanos, alrededor de 1,500 horas al año pasa un niño frente al televisor.

Las telenovelas siempre han sido para las clases obreras. La formula que utilizan para la atracción de masas es sumamente sencilla y trillada: coincidentalmente presentan a una joven hermosa pero pobre y a su príncipe azul, y ambos debían superar una serie de obstáculos circunstanciales así como los designios de malévolos personajes, antes de alcanzar la felicidad eterna. Su popularidad dependía de su atractivo moral y emocional, no de un interés intelectual, haciendo a la televisión mexicana disidente a la educación.

Sin ánimos de educar por el bien común, la tele se ha caracterizado por presentar contenido estúpido y con interés de moldear estilos de vida.
Se busca que la gente se identifique y proyecte en la protagonista del programa. Siguiendo el ejemplo de las telenovelas: la que protagoniza la historia, aparte de ser pobre, es despojada del escarceo erótico asimilándose a la virgen Maria, dándose el papel de la buena que es pasiva, sentimental y dependiente, y que le va bien al final y se casa con un hombre rico, guapo, ojos azules, robusto, carismático, deportista, católico.

El tri - hoyos en la bolsa

que buena rola
año con año el dinero vale menos..



ahora nos dicen que hay que solidarizarnos y que hay que apretarnos el cinturon, lo malo es que ese cinto ya no tiene hoyos, los hoyos estan en el pantalon..

lunes, 4 de abril de 2011

El hombre más alto y el más bajo del mundo: Sultan Kösen y He Pingping

Se me hizo shida esta foto, el hombre más alto junto al hombre más bajo
El chaparrito mide 76.6 cm
y el alto 246.5
el pequeño cabe tres veces en el grande =O

Avala la Corte cantidades de droga que puede portarse para uso personal

"La siguiente nota se escribio el jueves 9 de septiembre del 2010. Y dice que.. pues leánla, salió en la Jornada":

La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) avaló ayer la constitucionalidad de las tablas incluidas en la Ley General de Salud que señalan la cantidad máxima de droga, para su estricto e inmediato consumo personal, que puede portar una persona sin ser detenida y procesada por delitos contra la salud.

Al negar 14 amparos por cuatro votos a uno, promovidos contra los artículos 575, 476, 477 y 479 de la referida ley –publicada en el Diario Oficial de la Federación el 20 de agosto de 2009–, los ministros de la segunda sala de la SCJN determinaron un criterio jurídico aplicable a todos los juzgados federales de país.

Sólo el ministro José de Jesús Gudiño Pelayo votó en contra del dictamen, mientras Olga Sánchez Cordero, Juan N. Silva Meza, Arturo Zaldívar y José Ramón Cossío consideraron que las sanciones previstas en la nueva legislación sobre narcomenudeo no violan la garantía de igualdad y el derecho fundamental de protección a la salud.

La mayoría señaló que es correcto que la ley considere conducta delictiva la posesión de narcóticos que exceda la cantidad determinada en la Ley General de Salud, independientemente de que sean o no farmacodependientes. Esto, con el fin de hacer más eficiente el combate al narcomenudeo y proteger la salud pública.

Los ministros indicaron que los beneficios que otorga la ley en materia de portación de drogas tiene la finalidad de proteger a la sociedad frente a la particular libertad del adicto, a quien no se restringe el consumo de sustancias por el problema de salud que tiene, sino que la medida evita que exista posesión indiscriminada de narcóticos que ponga en peligro a terceros.

Señaló que si bien la farmacodependencia es una enfermedad y la legislación reconoce ésta como causa de exclusión del delito, una de las condiciones para que opere esa exclusión es que la posesión de narcóticos sea de estricto consumo personal.

De esta manera, la segunda sala de la Corte refrendó que la cantidad máxima de narcóticos que se considera de consumo personal es la siguiente:

opio, dos gramos; heroína, 50 mg; mariguana, cinco gramos; cocaína, 500 mg; LSD, 0.015 mg, y drogas sintéticas, como las metanfetaminas, 40 mg en polvo y 200 mg en tabletas.

http://www.jornada.unam.mx/2010/09/09/index.php?section=politica&article=016n2pol

"Sólo queda la gran pregunta: dónde la vamos a comprar, y con quién? por qué no dicen?"