Gritaba el burgués Francisco Indalecio o Ignacio Madero.
En estas elecciones 2010 a gubernatura y presidente municipal en Sinaloa, cotidianamente, no hay diversidad; siempre son los mismos los que tienen el poder, sólo cambia el maquillaje.

Aceptan la corrupción, el descarado nepotismo, la cruenta impunidad. Se hacen ricos, roban y se congregan con algún narcotraficante y hay pavo en navidad -para ellos-. Ojala que en ese proceso de enrequecimiento personal a costa de millones, dejen algo favorable para el pueblo, por lo menos calles pavimentadas.
¿Qué más podemos pedir? Evaden el tema de la inseguridad.